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Comentarios
de Jorge Frapiccini y flia. |
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Recuerdo nuestro viaje de vuelta a Pringles por el camino de tierra pasando por el Puente Blanco... llenos del polvillo famoso pero felices. Pasados los años, me radiqué en La Pampa, y hasta tres veces al año volvimos mi familia (mi esposa, dos hijos y yo) a Sierra: mis dos hijos varones aprendieron de niñitos a amar ese lugar tan caro a mi corazón. Mi esposa es la única que no ha subido el Cerro de la Ventana hasta la cumbre, pero mis hijos y yo lo hacíamos cada vez que íbamos... felices, pero exhaustos a veces, otras..sin la provisión necesaria... otras con mochilas cargadas. Ahora, mis hijos casados, vuelven con sus esposas al lugar amado, conocemos los tiempos de los aromos florecidos, los amarillos fuertes de las retamas, las crecidas de los arroyos, los pinos que tanto amamos.
No sé si alguien recuerda
cuando se quemara toda la vegetación en la zona de Villa...cómo nos
impactó! porque ese invierno fuimos cuando estaba nevando y las crestas
negras de los árboles muertos se dejaban ver por entre la blanquísima
manta de nieve como un mudo y silencioso expectro de muerte.... pero
como la vida nace de la muerte, aunque no podíamos imaginar que así
sería: miles de renuevos salieron de la tierra, por las miles de
semillas de cada especie que habían ido enterrándose silenciosas debajo
de los árboles ya muertos por el fuego...y al volver al Abra de la
Ventana al año siguiente: un tapiz mágico de verdes cubría las laderas
de las montañas con las diferentes especies que otrora fueran árboles
viejos y altos. No vemos la hora con mi esposa que nuestro nieto nazca, crezca y podamos llevarlo a recorrer el camino de sus abuelos en las montañas de Sierra.
Si alguien quiere
compartir conmigo sus vivencias en Sierra:
soy Jorge y mi dirección es
frapicci@infovia.com.ar |
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